Esto lo escribí para algún acto de la secundaria, obviamente para la conmemoración de los excombatientes de Malvinas.
Rememorando el pasado debemos admirar el valor y el temple que demostraron nuestros soldados en tan ardua batalla, este valor que aun los enemigos supieron admirar. Pero no se olviden que no existe homenaje suficiente que reponga su sufrimiento, días y noches de frió, la desesperación de tener a la muerte de vecina, y pidiendo a Dios que no los llamara, o tal vez por el contrario, esperando el final para terminar de una vez con aquello.
Tampoco podemos corregir el error cometido con ellos al quedar embobados y crédulos por el poder. Mientras en el país se gritaba “las Malvinas son Argentinas, en las Malvinas se llevaba acabo la más inútil y política de todas las guerras. No se asombren de este repudio a aquel enfrentamiento, porque si se asoman con interés a la historia, para aprender de ella, verán que ambos países tenían mayores intereses que una porción de tierra, lo que necesitaban era la guerra y no el territorio en conflicto.
Cuantos desaparecidos que terminaron de desaparecer, y a su vez la utilidad de desviar las miradas y la euforia para poder actuar con mayor libertad.
Si les parece que exagero analicen la situación esta guerra estaba perdida de antemano. Como dice el trio Correntino Los Laurel “Pelear así no vale, porque no es cosa de machos, si perdimos fue por culpa de la tecnificación.”
En estos momentos de la historia Argentina, nos encontramos dormidos y confiados, creemos que eso no se va a repetir, pero en mi opinión hay que rever ese pensamiento, ya que me parece en cierta manera que aun hoy nos hacen ver a otro lado para trabajar con mayor impunidad. No me refiero concretamente al presidente/a, sino a muchos otros cargos que sustentan cierta autoridad. Por ejemplo: así como los que fueron a luchar eran jóvenes, demostrando un desinterés por el futuro de la nación y un interés de auto bienestar, hoy en día existen directivos y autoridades pertinentes que anteponen su bienestar personal al desarrollo de los alumnos, siendo estos últimos su verdadero compromiso asumido.
Disculpen si mis palabras resultaron algo ofensivas y cargadas de pesimismo, pero es que no creo que el mejor homenaje para los excombatientes sea un acto, en cambio propongo cambiar nuestras mentalidades de conformistas y adoptar su ejemplo de valor y temple, luchando por lo mejor para todos.
Quisiera, si es factible y sin alardear de dueño de la verdad, que mis palabras no sean olvidaran, sino refleccionaran, para que no se repita ni la guerra ni la manipulación impune.